Free pdf La Virgen de las Siete Calles – Papercuts.co

La Virgen De Las Siete Calles, De Alfredo Flores Su Rez Arana, Es La Mejor Novela De Principios Del Siglo XX Del Oriente BolivianoAlfredo Flores Es Un Maestro, Un Verdadero Cl Sico De La Narraci N, Que Ha Trascendido Su Tiempo Y Su Espacio M S All De Interesarse Por Un Costumbrismo Folkl Rico, Supo Inmortalizar, Con Brillante Genialidad, El Esp Ritu De Su Gente Y La Esencia Del Paisaje De Su Tierra NatalDe La Portada En Pleno Siglo Del Progreso, Cuando La Maquinaria Ruge En Los Pueblos, All Los Bueyes Siguen Tirando De La Carreta Crujiente Por Los Caminos Soleados Y Las Calles Arenosas, Poniendo Una Rom Ntica Y Legendaria Nota En El Silencio De Aquellas Tierras Olorosamente Sombreadas Todav A, Afirman Las Viejas, Aparecen En Los Caminos Los Bultos Tremendos, Y Los Malignos Duendes Moran En Los Viejos CaseronesY A N Hoy, En El A O De Gracia De Mil Novecientos Veinte, Al Pie De Las Ventanas Enrejadas, Los Cruce Os Enamorados Pulsan Sus Guitarras So Adoras, Volcando El Ardor De Sus Temperamentos Apasionados En Tiernas Y Sentidas Endechas En Las Noches De Luna, Blancas Como El D A, Se Transita Por Las Callejas Silenciosas Y Se Puede Escuchar, A Lo Lejos, La Vieja M Sica En Los Compases Cadenciosos Del Valse Y La Habanera Los Hombres Gastan Levas Solemnes Y Altas Felpas Lustrosas En Los D As De Fiesta, Y Las Mujeres Se Tocan Con El Gallardo Mant N Que Imprime A Sus Siluetas Donaires De Maja Y Majestades De ChulaPor Entre Las Callejas Soleadas, Cuya Tranquilidad No Ha Turbado A N El Progreso, En Las Ma Anas Primaverales, Se Escucha El Claro Din Din De Las Campanas Entrelazado Con El N Tido Golpear De Los Yunques En Las Herrer As De Los Portones Umbrosos Se Escapa El Piar De Los Tordos, Que Viene Desde Los Patios Rojos, Grandes Y Frescos Al Par Que, En Una Esquina, Se Escucha Una Voz Chillona Que Pregona Su Mercanc A A La Hora De La Siesta Duerme Todo El Mundo Con Felicidad Patriarcal Y En Las Tardes, Al Caer Del Sol, Cuando Llega La Brisa Perfumada De Naranjos, Las Comadres Del Barrio Y Las Ni As Emperifolladas Salen A Los Corredores De Las Casas, Se Sientan Formando Grandes Ruedos Y, Desde All , Fiscalizan El Paso De Los Peatones, Mientras Que, Entre Susurros Y Cuchicheos, Hacen El Sabroso Comentario De Lo Que Pasa Y De Lo Que No Pasa En El PuebloEn Este Ambiente Apacible De Rinc N Soleado, Transcurre Esta F Bula